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Cultural

La huelga grande (III)

Por · agosto 24, 2026

La huelga grande (III)

HUELGA EN LOS ARROZALES.

Recién creada la organización se realiza un paro de 72 horas, entre los días 24 y 26 de abril de l956, se recuerda como exitoso ya que los trabajadores consiguieron que la patronal accediera a elevar el salario a $ 6.( seis pesos)- Fue, según Leguizamón la primera experiencia gremial y con ella el primer triunfo de los peones arroceros. “ello ha dejado una enseñanza que ha calado hondo, la única forma en que los trabajadores logran mejorar su condición de explotados, dentro de un régimen capitalista es realizando una acción de clase, organizándose y planteando la lucha”. (El Sol, 8 de junio de 1956, Montevideo).

Otra opinión (Cultelli, en el Sol -abril de 1956-) escribía “las enseñanzas de la huelga en los arrozales” ,” la presencia y acción del valiente y tenaz e inteligente compañero Orosmín Leguizamón al frente de la lucha , consideraba que aquella huelga era un acto de ruptura con la minoridad mental, como si hubiera surgido como personalidad independiente responsable de su propia existencia en la sociedad , capaz de construir su propio porvenir y el de su clase” complementa Yamandú González Sierra: “ estas reflexiones se relacionan con un comentario hecho por un viejo trabajador de Treinta y Tres. “Antes éramos gajos solitarios que la prepontencia del patrón quebraba fácilmente, ahora formamos un manojo que no se puede romper” . Cultelli agregaba, “ los obreros de los arrozales de T y Tres ganaron una huelga, pero ganaron algo más, mucho más definitivo: ganaron el derecho a levantar sus cuerpos doblados y mirar de frente a sus explotadores”.

Las patronales no se daban por vencidas fácilmente, esperaron agazapadas el fin de la zafra, entonces empezaron a tratar de destruir al Suda con otros procedimientos. Arrozal33 y otras arroceras rebajaron los salarios de los trabajadores no respetando el acuerdo logrado pocos meses antes. El criterio fue discriminatorio, con más descuentos para los sindicalizados.

Yamandú González Sierra en “Los olvidados de la tierra” afirma

“- El diputado socialista Vivián Trías “hizo un brillante alegato en la Cámara de Representantes”.

-“Contrastó la cara de prosperidad y la riqueza de la empresa de los empresarios con la cara de la miseria de los peones y la explotación del hombre por el hombre, Leyó partes del explícito informe oficial realizado por el gobierno unos años antes de una visita a las chacras de la comisión oficial a la zafra de 1954 ( seguramente del parlamento) que se preguntaba:

_¿qué palabras, que concepto vamos a emplear cuando una sociedad o un régimen social hace lo mismo que los delincuentes con las normas sociales, es decir, atentan contra la vida de los hombres, creándoles condiciones infrahumanas de existencia, obligándoles a desmerecer su condición de hombre, llevándoles una vida de explotación, en la que el único desahogo son el juego y el alcohol? ¿No podemos hablar, entonces, con justificada razón de que hay un crimen social que permite ese régimen contra el ser humano, al no darle posibilidades, no darle las oportunidades de vivir como verdaderos hombres y mujeres? Juan Severino, “El Drama, obrero en los arrozales”- El Sol, 9 y 16 de noviembre de 1956-Montevideo” (Con estas constataciones y reflexiones en torno al significado de las libertades económicas y sociales y su contraste con la con la realidad y con cierta visión autocomplaciente del progreso social del Uruguay considerado “la Suiza de América” se fue tejiendo la conciencia social y se amasó la insurgencia de los 60.

Los socialistas acentuaron su prédica, vinculando la situación de los trabajadores del arrozal con la de la Reforma agraria, ya propuesta por Frugoni años antes, con el propósito que dividiendo el Latifundio haría posible aumentar la producción agraria y el consumo rural, fortaleciendo así el mercado interno, favoreciendo la industrialización intensiva.

Los diputados Vivián Trías, Germán D´Elia y Arturo Dubra presentaron un proyecto de ley procurando establecer nuevas condiciones laborales, sobre remuneraciones básicas, horarios, inspecciones y vigilancia de la ley.

En abril de 1957 dos delegados del SUDA llegaron a Montevideo-Rodolfo Amilivia de Cipa y Luis Alberto Villabona de Arrozal33, (quizás el único testigo y protagonista de esta gesta, casi heroica de esos años, que vive en Vergara(2025), el propósito era llevar sus reivindicaciones de la plataforma del SUDA a los parlamentarios (un mínimo de trabajo mensual de 15 días, un 60% de aumento para los empleados, y un mínimo de $ 250 e inclusión en la ley de Consejos de Salarios, horas extras dobles, libre acceso a los establecimientos arroceros.( Nota del autor, hoy parece extraño que no en pocos lugares no se admitía el ingreso a la propiedad, especialmente de vendedores ya que podrían entrar en competencia con las cantinas propiedad de los patrones, b) la aplicación de las horas extras dobles reclamadas ya en 1957 recién en 2005/ 2006 se comenzó a aplicar efectivamente por decisión del gobierno del momento.

LA HUELGA DE 1957.

Mauricio Rosencof que estuvo en la partida de los trabajadores, hacia Montevideo relata:

“En el arrozal el hambre y una creciente conciencia de su dignidad precipitaron los hechos, la mañana del 19 de mayo empezaron a llegar los peones del Arrozal33, desde el Rincón de Ramírez, con sus atados en bandolera. Ni en las “taipas”, ni en los secadores de Charqueda había actividad alguna, no sabíamos que pasaba con la gente de Cebollatí (poblado rodeado de chacras del otro lado de Charquea pasando río del mismo nombre) fuimos hacia el río en camiones, siempre seguidos por el Jeep del ejército armados a guerra. La balsa propiedad de la empresa había sido varada para impedir el cruce.

Tuvimos que pasar en varios viajes de botes, el de Basilio, pescador y “capinchero”. Llegaron al pueblo en grupos de 3 o 4 personas, all los trabajadores hicieron reuniones, asambleas, recibieron garrotes, algunos se plegaron a la huelga, otros no. La patronal amenazaba con echarlos, con traer trabajadores brasileros e intervención policial. (las cumplió a todas)-

Según Mauricio Rosencof “la huelga hubiera necesitado más tiempo para su preparación. Pero con la llegada de Orosmín Leguizamón, la peonada, que tenía vagas referencias del estatuto del trabajador rural y más brumosas ideas de la sindicalización, cobró conciencia. Y cuando sintieron la fuerza que les daba la agremiación no pudieron aguardar más. Los que se concientizaron en Rincón y Charqueada (ya tenían algo de formación a través del Partido Comunista, como ya lo hicimos notar) no le dieron tiempo a las arroceras más lejanas. “habían descubierto un camino para reivendicar derechos elementales y no tuvieron paciencia suficiente como para aguantar que la peonada restante tambíen madurara”.

Mayo de 1957 parten de Charqueada dos camiones repletos de trabajadores, solo dos camiones ya que muchos estaban aún transportando el arroz desde las chacras a los secadores, razón por la cual no viajaron mujeres.

En T y Tres realizan una marcha a pie por las calles de la cuidad , en el estrado levantado en la plaza principal, “exhibieron las llagas del Uruguay (de la Suiza de América, del como el Uruguay mejor no hay) y pusieron de manifiesto firmeza, acamparon y almorzaron a orillas del Olimar, años después harían lo mismo los cañeros de Bella Unión, que hicieron el recorrido a Montevideo por el noreste uruguayo para homenajear a los peones del arrozal 11 años más tarde y pretendiendo reunirse con ellos. En Minas, protegidos por dos lonas, bajo la lluvia resplandecían los fogones, mientras descansaban de la fatiga.

El día 20 de mayo llegan a Montevideo, a las 16 y 30 fueron recibidos en la Curva de Maroñas por dirigentes sindicales y políticos.

Emilio Frugoni integrante del grupo de recepción escribiría sobre aquel episodio “: Espectáculo impresionante y aleccionador ese desfile de cuatrocientos obreros de los arrozales por las calles de Montevideo. Toda una dolorosa página de sociología nacional y de historia obrera escribían con sus recios pasos en el asfalto de nuestras calles de Montevideo, esos hombres llegados desde Treinta y Tres para golpear con sus puños las puertas del parlamento reclamando la atención de la ley”.( El Sol, 24 de mayo 1957).-

La CSU esa misma tarde organizó un acto de recepción en la Plaza Libertad con la participación de varios sindicatos, un hombre hablaba. Reclamaba un mínimo de justicia y que fueran respetados sus derechos a la vida, era el líder (de los trabajadores arroceros) Orosmín Leguizamón. Había regresado a Montevideo, allá en los ranchos humildes de los peones se veía su retrato. Había inflamado la llama de la rebeldía. Ahora la gritaba por la majestuosa avenida 18 de Julio( del barro de los arrozales al asfalto capitalino), detrás iba la camioneta despacio y un ejército de explotados caminaba lentamente, revelando en sus rostros curtidos por la intemperie el cansancio de tantos años de sacrificio y miseria- “Por primera vez se sentían alguien” eran hombres y no bestias de carga, que conmovían a los motevideanos que fueron solidarios y que no se imaginaban que esos explotados fueran uruguayos ( de las vacas gordas, o la Suiza de América, ¡ como el Uruguay no hay!), era un Uruguay desconocido y postergado.( José Díaz y Louis)-

Albergándose en la noche en la sede de CSU, los trabajadores del SUDA acampaban durante el día en los baldíos del Palacio Legislativo “en actitud de reclamo”.

La ley en trámite no avanzó más allá de la aprobación en general pero una gestión paralela con el Ministerio de Industria tuvo éxito, los peones obtuvieron nueve pesos de aumento en el jornal y para los obreros especializados 10, ese era el reclamo y levantaron la huelga. La contraparte, la Asociación de Cultivadores de arroz consiguió que el gobierno fijara el precio del arroz a un nivel que absorbiera esos aumentos. También se estipulaba que aquellos trabajadores que hubieran sido destituidos a causa del conflicto deberían ser reintegrados en su totalidad a las tareas.

“ La Traición de la CSU”- Los socialistas José Díaz y Julio Louis, ofrecieron su versión de los enfrentamientos entre el SUDA y la CSU, a la cual era afiliada, esta que aun mantenía ciertos sindicatos importantes tuvo que prestarles el local.

Decían J Diaz y J Louis, -“¿ud concibe que en el movimiento sindical (la SCU) alguien que preste solidaridad a otro lo haga con condiciones? Pues esta vez sí ocurrió, una vez quiso determinar los oradores de un acto suyo de apoyo a los trabajadores del arroz, estos se opusieron y la CSU en una demostración de fuerza; “ hablaron los traidores” entre ellos Juan Acuña en la Plaza Libertad para unos pocos ancianos que estaban sentados en los bancos.”

-Pero ser solidario con los arroceros (trabajadores del arroz), aún con condiciones, era peligroso. Su líder” Acuña” viajó a Europa y a Túnez, los dólares de las organizaciones internacionales (Orit) venían a su nombre, el dinero que las organizaciones solidarias mandaban para el SUDA se utilizaba para los gastos de la CSU, y a su vez les cobraba a este 2000 pesos de la época por la estadía (por primera vez en la historia del movimiento sindical)-El conflicto se ahonda y Leguizamón es expulsado del Consejo de la CSU, la afiliación del SUDA al CSU fue suspendida.

“La CSU se sacó definitivamente la careta. De ahí en más esta jugó abiertamente a destrozar el movimiento clasista de la ciudad y el campo”.

(Nota del autor)-Encuentro aquí la razón por cual algunos trabajadores se sintieron traicionados( los hermanos Alvez de Charqueda) entendiendo que esta era de parte de Orosmín, en realidad la traición que habría sufrido el SUDA y el propio Orosmín como lo denunciaron José Díaz y Julio Louis, en ese momento provenía de la CSU a la cual este perteneció hasta que fue expulsado por la directiva dado las diferencias irreconciliables con respecto a las resoluciones que había llevado adelante la organización sindical capitalina.

En la lucha y organización en los campos arroceros junto a Leguizamón estuvieron dos personas, dos socialistas, uno formado en el interior, maestro de escuela, profesor en el liceo Nº 1, Nilo Goyoaga, el que afilió al Partido Socialista en 1953 José Díaz, que estuvo a su lado desde el primer momento, Manuel “el de Casa Grande” mote que le adjudicó un político, ruralista y pachequista (afín a Pacheco Areco), que le dedicó muchas horas de una audición radial, en la que era accionista. MANUEL TOLEDO y una joven mujer nacida en Montevideo en el barrio Cerro, hija de trabajadores, empleada de un frigorífico, y luego integrante del gremio textil, fueron dos pilares del trabajo concientizador llevado a cabo con los hombres y mujeres de los arrozales.

Esta nota es parte de Agosto 2026 · Nº 187.

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