Milonga para Jacinta
Para Jacinta mi canto
trae un vuelo de milonga
y hace que el alma le ponga
al hablarles de su encanto
Macachín de aquellos campos
fragancia fresca y sencilla
gran honor y maravilla
de esta tierra uruguaya
que dondequiera que vaya
es una estrella que brilla.
Cuenta que cuando naciò
su padre estaba al servicio
de las huestes de Aparicio
allá en la revolución
despierta veneración
oírle narrar su historia
flanqueándole la memoria
pasos cansinos y lerdos
y un diluvio de recuerdos
le va inundando de gloria.
Rancho de paja y terrón
cobijó su vida digna
siempre fiel a su consigna
de cumplir con su labor
su rumbo trajador
en las memorias se cuela
junto al fogón en la escuela
y lavandera de oficio
de duro y cruel sacrifio
que le dejó sus secuelas.
Hoy es leyenda viviente
recorriendo Treinta y Tres
su tierra, bendita es
que la recuerda y la siente
cuando nos cuenta su gente
allá en Rincòn de Gadea
para que el mundo lo vea
embanderado de orgullo
que fue en esos pagos suyos
donde iluminó la idea.
Rumbo al arroyo Las Pavas
ningún frío la detuvo
ni sol ni cansancio hubo
cuando el trabajo aguardaba
el tiemp al pasar le daba
sabidurìa y paciencia
hoy, lejos de su querencia
vive para honrar la vida
y es galana flor prendida
al rosal de la existencia.
Milonga para Jacinta
Jacinta perla morena
que enfrenta erguida y serena
el dictamente que le pinta
realidad triste, distinta
sin maldecir la ocasiòn
soñó su jubilación
justo premio a sus desvelos
y hoy no tiene ni el consuelo
siquiera de una pensión.
Esta nota es parte de Febrero 2026 · Nº 181.




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