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Cultural

Fomentar la cultura emprendedora

Por · agosto 13, 2026

Fomentar la cultura emprendedora

Quienes siguen estas columnas en La Revista saben que no suele ser un espacio en el que vuelque opiniones personales, por el contrario, siempre he buscado presentar o compartir experiencias que aporten desde la información, acercar y comentar formas de hacer las cosas, innovaciones, procurando sumar. Esta vez es diferente. Empiezo estas líneas con el pesar de haber perdido un querido amigo, un compañero que estuvo cerca durante muchos años en la etapa escolar y, aunque a distancia y de forma esporádica seguíamos en contacto y desde hace algún tiempo, por cosas de los algoritmos, como dijo otro amigo, y de la vida, había estado más desconectado.

Al momento que escribo esto desconozco los pormenores de su triste partida, solo sé que fue una decisión propia, como lamentablemente toman tantos compatriotas a diario. Pero ese no es tema para hoy.

Treinta y Tres te deprime, me decían compañeros de uno de esos grupos de WhatsApp por los que me entero de las cosas del pueblo. Sin ir más lejos, en una jornada de trabajo con los equipos técnicos que llevan adelante los centros del programa Ni silencio ni tabú, del INJU, que se dedica a la atención de la salud mental entre los jóvenes, la ministra de Salud Pública Cristina Lustemberg pidió como prioridad contar con uno de estos centros en Treinta y Tres, así como en Salto, Ciudad de la Costa y Ciudad del Plata, aunque quisiera tener uno en cada departamento del país. Estos centros se dedican a un abordaje de la problemática no desde lo clínico, sino desde lo social, proponen un espacio de acogida para los jóvenes que afrontan problemas como la angustia o el sentimiento de soledad, así como los que están expuestos a diferentes tipos de violencia.

De verdad que de un tiempo a esta parte por razones como ya no tener un lugar propio donde "parar", no he ido tan seguido como quisiera, ni por tanto tiempo como antes, pero igual, la sensación, la energía que percibo cada vez que voy, es extraña.

Lamentablemente Treinta y Tres siempre ha estado en los primeros lugares en las mediciones de desempleo, y particularmente en los últimos meses está primero y despegado como el de mayor desocupación. Y sin embargo eso no es tan grave como la falta de perspectivas, la falta de la sensación de que se puede salir adelante, la frustración que ha empujado a tantos a lo largo de la historia reciente a hacer las valijas e irse a buscar mejores horizontes para sus pretensiones de tener una familia y poder sacarla adelante con el sudor de su frente. Esto lo evidencian los datos del Censo, que muestran como se ha ido perdiendo población, mientras las proyecciones indican que se perderá aun más.

Puede llegar a costar generaciones cambiar este tipo de tendencias, en todos estos temas, en salud mental, en desocupación, en generación de empleo, en sacar adelante una economía local pequeña y con tendencia a reducirse, y sí, también en cuando al crecimiento poblacional. Pero hay que empezar a buscar la forma de salir adelante y no será repitiendo lo que venimos haciendo desde siempre, porque eso ha sido lo que nos ha traído al lugar donde estamos.

Recuerdo cuando empecé a escribir en La Revista, hace ya bastante más de una década, teníamos una sección, de la que me encargaba, dedicada a entrevistar empresarios, emprendedores, que hablaban de las dificultades con que se trabaja, pero que también transmitiesen que era posible salir adelante con un emprendimiento propio en Treinta y Tres, generar mano de obra y encontrar oportunidades de crecimiento. Lo curioso es que en Treinta y Tres esto está hasta estudiado, fueron la ciudad y el departamento un lugar de ensayo en el programa de desarrollo de proveedores, que tenía la lógica de captar localmente las posibilidades de oficiar de intermediario para las empresas más grandes. Pero nos falta mucho, nos falta hablar de cultura emprendedora, nos falta incorporar la terminología, generar ámbitos, eventos, movilizar a los jóvenes desde edades lo más tempranas posibles, educar en finanzas, inspirar y trabajar con modelos positivos. Quizás no es para todos, se requiere de un espíritu muy especial, pero la meta, el objetivo, debería ser que no se nos escape ninguno de los que lo tengan simplemente porque no se enteró que existía todo un universo de posibilidades y de instrumentos de apoyo al servicio de quien desee sacar un emprendimiento adelante.

Esta nota es parte de Enero 2026 · Nº 180.

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