La memoria de la madera
Heriberto Díaz Valdez recuerda a su hermano Wifredo

La sala del colectivo Parnaso estaba colmada cuando Heriberto Díaz Valdez comenzó a hablar. No leyó nada. No necesitó. Le bastó la memoria y el pulso afectivo para reconstruir, pieza por pieza, la vida de su hermano, el escultor Wifredo Díaz Valdez, uno de los artistas uruguayos más singulares en el vínculo con la madera.
"Comprenderan que me resulta dificil hablar de mi hermano mayor (se emociona) pero las circunstancias hacen que estemos ahora hablando y compartiendo sobre la otra cara de Wifredo que es la que conservamos todos como hermanos y es a la que me voy a referir. Yo de su obra, la crítica ya a dicho todo lo que tenía que decir mas allá de todas las valoraciones que podamos hacer cada uno de nosotros, creo que lo mas importante que hay que recorger y que hizo la critica del arte sobre su obra. Lo otro corre por cuenta de nosotros y la sensibildiad que tengamos sobre la obra" comenzaba mientras exhibía una pieza de madera que conservaba la familia, con motivos de carnaval.
"Nosotros somos diez hermanos. Nos criamos en campaña, en el campo, y nos hicimos ahí". Wifredo era el segundo de la familia, nacido y criado entre los trabajos rurales de Colonia Jefferies. "Vivíamos en un campito de la zona", recordó. Allí, entre ordeñe, herramientas y el duro ritmo de la vida rural, se formó el mundo inicial de los hermanos Díaz Valdez.
Cuando el ferrocarril pasó en 1935 por los terrenos de la familia, todo cambió. Pasaba por el medio del campo y entendieron que era una imprudencia la explotación lechera allí. Vendieron el campo y se mudaron. Y de ahí se vienen a la 11ma. sección "Costas del Yerbal" que es donde nos criamos todos", anota. Aquella ruptura, recordó Heriberto, marcó un antes y un después: "Teníamos origen campesino, y después la vida nos fue llevando a la ciudad".
Wifredo llegó a Treinta y Tres adolescente, sin oficio específico. Empezó trabajando en carpinterías locales, donde nació su vínculo con la madera. "Ahí empezó a sentir curiosidad por los maderos -recordó Heriberto-, por cómo venían, tan lisos, tan dóciles, tan abiertos a lo que uno quisiera hacer". Fue en esas primeras herramientas manuales -nada eléctrico, todo por mano y paciencia- que comenzó su búsqueda.
Después trabajó en la carpintería del "Vasco" Goñi, y más tarde en la empresa de un fabricante de muebles, donde tomó contacto con maderas nobles, robles franceses. Esa experiencia le despertó la inquietud por investigar y experimentar. "Se dio cuenta de que tenía que empezar a hacer algo más", dijo su hermano. Y así fue: de a poco, la necesidad de expresarse superó al oficio.
A través de ambientes literarios y artísticos conoció a Ángel Kallmeyer, director del Museo Nacional de Artes Visuales. Kallmeyer lo visitó, vio su obra y quedó impactado. Le organizó su primera exposición. Luego, el presidente Sanguinetti, conmovido por esas esculturas que dialogaban con el tiempo, lo seleccionó para representar a Uruguay en la Bienal de San Pablo. Allí vendió todas sus obras. "Nunca volvieron -contó Heriberto-. Fue muy bien valorado por la crítica internacional. Ahí cambió su destino".
A partir de entonces, Wilfredo expuso en Europa, Estados Unidos y diferentes países de América Latina. Sanguinetti lo llevó en una gira oficial, y su obra apareció como obsequio del Estado uruguayo: una guitarra tallada para el rey Juan Carlos, otra para Felipe González. "Era como una novedad en el mundo del arte", dijo Heriberto. "La deconstrucción en madera no se había mostrado así".
Pero pese al reconocimiento, Wifredo nunca quiso ser tratado como artista. "Decía que era un laburante de la madera. Que la madera le hablaba, y que él solo la escuchaba".
Heriberto recordó también la distancia con Treinta y Tres. "Siempre invitó a su pueblo a las exposiciones. Siempre. Y nadie iba. Decía: 'No puedo ir a buscarlos, solo puedo invitarlos'". Con serenidad, sin reproche, lo marcó como una desconexión natural entre las capitales culturales y el interior.
En el tramo más emotivo de la charla, recordó un episodio en Madrid. Vio allí, en el Palacio Real, la guitarra que su hermano había tallado para el rey. "Fue un golpe… yo la vi cerradita, intacta, cuidada, y me dije: esta la hizo mi hermano, el que nació allá en campaña, el que agarraba la madera como si fuera parte de él". Su voz se quebró.
El origen de la familia también ocupó parte de la charla: los abuelos asturianos, los padres castellanos, los años de lectura en la casa campesina. "Mi mamá tenía tercer año de escuela, y nos corregía todo: ortografía, redacción, todo. Mi padre leía diario todos los días. Eso nos marcó".
Habló de la habilidad manual heredada de su abuelo y de su padre. "Todo se arreglaba en casa. No se tiraba nada. Y yo creo que Wifredo heredó esa habilidad, esa conexión entre las manos y el cerebro".
Entre preguntas, surgió el tema de la obra inconclusa ubicada en el barrio Yerbal: aquella estructura que simboliza el paso del tiempo y las huellas de la civilización sobre la madera. Heriberto contó cómo el lugar elegido para montarla había frustrado su inauguración. "Él tenía todo pronto: crítica, prensa, invitados. Pero la obra se colocó en un lugar inapropiado. Y lo sufrió mucho". El resto de la obra sigue en la casa de su madre.
Sin embargo, anunció algo importante: su intención de trasladarla finalmente a la costa del Olimar, su lugar original. "Hablé con la dirección de Cultura y se comprometieron con entusiasmo. No sé cómo será, pero esa obra tiene que ir al río".
Al cerrar, Heriberto pidió disculpas "por emocionarse demasiado". Nadie lo esperaba de otra manera. En su voz temblaba la madera viva, el silencio del taller, el origen campesino y el orgullo hondo por un hermano que nunca quiso ser artista, pero que terminó siendo uno de los grandes escultores de la madera en Uruguay.
NdR: La charla continuó por distintos carriles y revelaciones del artista, donde Heriberto compartió junto a integrantes de Parnaso y distintos artistas, inclusive en madera, que le dieron el marco al encuentro y son camino de abono para el gran reconocimiento en marcha que el colectivo literario, prepara para el centenario de nacimiento de Wifredo.
"Wifredo Díaz Valdés, arte plástico que inspira". Se adjunta a continuación link donde se puede acceder a un catálogo completo de su obra, junto con comentarios sobre las temáticas abordadas y las técnicas utilizadas: https://galeriasur.uy/catalogos/Wifredo-Diaz-Valdez-La-po%C3%A9tica-del-espacio-2012.pdf




Esta nota es parte de Enero 2026 · Nº 180.




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